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Respete las normas

No arriesgue su negocio por una carretilla que es un fraude.

Las importaciones ilegales u ‘oscuras’ de carretillas compradas a un proveedor no oficial y que no cumple las normas europeas (fabricadas generalmente para África o Asia) son, en realidad, un verdadero peligro para su empresa.

¿Cuál es el problema? ¿Hay realmente diferencias entre las especificaciones de los productos europeos y los asiáticos? La respuesta escueta es ‘sí’. Las autoridades de homologación europeas insisten en unas importantes medidas de seguridad y medioambientales que no cumplen sus homólogos. Por ejemplo, la nueva norma EN/ISO 3691 que entró en vigor el 1 de enero de 2010. Todas las carretillas en Europa deben cumplir esta norma vital de seguridad, pero fuera de Europa no es obligatoria. Y cuando se trata de la normativa sobre emisiones, la europea es una de las más estrictas del mundo.

El problema más común entre los propietarios es que sus carretillas no están certificadas para utilizarse en Europa, no tienen la marca genuina ‘CE’ que demuestra que la máquina cumple las directivas europeas. Cuando una máquina lleva esta marca, el diseño y la construcción del producto cumplen los requisitos esenciales de salud y seguridad dispuestos en la directiva europea correspondiente, incluida la Directiva sobre Maquinaria CE, que entró en vigor el 29 de diciembre de 2009.

La Asociación Británica de Carretillas Industriales, por ejemplo, ha escuchado testimonios de que en la UE se introducen muchas carretillas no marcadas y que se venden a precios muy rebajados. En la revista ShD, Bob Hine, consultor técnico de este sector, expone sus reparos a este ‘negocio de riesgo’: ‘Sin la marca de cumplimiento de las normas, los usuarios no puden saber si el diseño de una carretilla alcanza el nivel mínimo de seguridad exigido por la UE’.

Documentación esencial

Por ley, toda carretilla certificada para su uso en Europa debe incluir dos documentos sobre el producto: un certificado de la CE y un manual de instrucciones para el operador. Estos documentos deben estar escritos en su idioma nacional. La ley también exige que la identificación, las placas de capacidades, los rótulos y los avisos estén escritos en su idioma.

En caso contrario, las aseguradoras disponen de una cláusula de ‘exención’, que les exime de cubrir el accidente. Aunque la carretilla funcionara perfectamente, si es ilegal ya es suficiente para que la aseguradora rechace cualquier reclamación (basándose en que la máquina no cumple la legislación). En este caso es posible que su empresa tuviera que pagar costosas indemnizaciones y multas. Además, en un accidente grave, la responsabilidad civil puede recaer en los directivos de la compañía que adquirieron la maquinaria.

Y lo que es peor, es muy difícil, desorbitadamente caro y a menudo imposible conseguir que una carretilla ilegal sea certificada para su utilización en Europa. Debe obtenerse un nuevo certificado CE o Declaración de Conformidad (con los requisitos de la UE), a través de una “compañía con reputación”, que debe efectuar un examen detallado de cada una de las carretillas: un procedimiento muy caro. Por ejemplo, los motores diésel deben cumplir la directiva sobre emisiones de humos. Esto significa que el motor debe tener un rótulo que indique los datos sobre su tipo y el número del certificado UE sobre emisiones. El único autorizado a poner este rótulo es el fabricante original (OEM).

Si ocurre un accidente, las autoridades pueden pedir datos sobre el diseño y las pruebas efectuadas. Y esto no lo pueden proporcionar las “compañías con reputación” que ofrezcan importaciones ilegales: sólo puede hacerlo el fabricante original del equipo. Y esto es imprescindible para las compañías de seguros y en las demandas judiciales.

Por este motivo, vale la pena consultar quién llevó a cabo el proceso de certificación. Lo mismo que al comprar un coche, queremos saber quién garantiza la calidad del producto.

Un campo de minas legal

¿Si el proveedor se niega a dar la información? Bob Hine recomienda: ‘El propietario de la carretilla debe buscar asistencia legal en cuanto al suministro de equipos ilegales y pedir el total reembolso al proveedor’. Las circunstancias de la venta deben ser comunicadas a la autoridades de salud y de seguridad competentes.

Otro problema frecuente para los propietarios de importaciones ilegales es la posterior venta de sus carretillas o el intercambio en pago por equipos nuevos. Como la carretilla no tiene la certificación CE, no es más que chatarra para un concesionario, pues no puede venderla legalmente. Además, si el propietario las vende sin declarar que son de importación irregular, se expone a sanciones penales.

Ahorro falso

Las importaciones ilegales ofrecen un ahorro a corto plazo, pero con el paso del tiempo se incurre en muchos gastos. Como el mantenimiento, por ejemplo. Las importaciones ilegales pueden carecer de un manual de instrucciones en su idioma, con lo que hasta el técnico más experto se vería en dificultades... incluso si se pudieran conseguir piezas de repuesto.

Obtener las piezas le saldrá caro, incluso en el mejor de los casos. Simon King, ingeniero de carretillas con 20 años de experiencia, advierte: ‘Si opta por una importación oscura, asegúrese siempre de que el fabricante elegido tenga representantes o concesionarios en su país. De lo contrario, será imposible conseguir piezas de repuesto’.

Pero aunque hubiera un concesionario, puede tener dificultades a la hora de encontrar piezas para una carretilla no CE en Europa. Dave Scott, directivo senior de Kin Limited, un concesionario de Mitsubishi Carretillas Elevadoras, explica: ‘Las carretillas pueden parecer iguales, pero muchos componentes serán distintos. Esto hace que la identificación de piezas sea muy difícil. Incluso para un concesionario de reputación, supondrá un proceso más largo y caro’.

Por si fuera poco, se tiene información sobre algunos concesionarios sin escrúpulos que, intentando ‘ocultar’ el origen ilegal de sus carretillas, han modificado el número de serie, lo que también es ilegal. Sin tener los datos originales, el propietario no puede pedir piezas o asistencia técnica durante la vida útil de la máquina. De este modo se ve atado a un proveedor que puede cobrarle lo que quiera.

Las garantías son otro campo de minas que el comprador debe sortear. Dave Scott advierte: ‘La garantía ofrecida no será a través de un fabricante. Sino que estaría respaldada por el concesionario que venda la carretilla. Es improbable que un vendedor de dudosa reputación cumpla con la garantía, sobre todo si se trata de una transmisión defectuosa que puede costar miles de euros’.

Soluciones económicas

Por suerte, y debido a la situación financiera global, no ha habido mejor momento que el presente para adquirir carretillas nuevas legales a precios asequibles.

Una carretilla nueva, bien mantenida, de un fabricante con buena reputación, brindará una vida útil larga y sin problemas, y conservará un gran valor de reventa en años posteriores.

Las carretillas nuevas cuestan hoy la mitad que hace 20 años. De acuerdo con los expertos del sector, una carretilla contrapesada eléctrica de 2 toneladas tendría un coste de 115 euros por semana en 1989, o 205 euros a precios actuales, pero a pesar de que hayan pasado 20 años de crecimiento económico e inflación, el coste actual es de sólo 99 euros.

  • Medidas a adoptar
  • Comprobar si tiene la marca CE
  • Consultar quién realizó la certificación CE
  • Leer los documentos de la garantía
  • Leer la información técnica
  • Consultar a su concesionario sobre las ofertas del fabricante
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